Soledad Sevilla en Madrid
El Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid es con toda probabilidad uno de los sitios más encantadores y encantados de la ciudad. Su condición desde hace ya años de extensión del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía como sala de exposiciones temporales ofrece tal vez a los visitantes sobre todas las cosas la abismal y delicada posibilidad de aprehender la verdadera esencia del arte, que no reside en lugar distinto de la mirada.

Es esto acaso lo que nos estremece en este coqueto, ensoñador y hasta cierto punto inquietante edificio enfrentado a un estanque cuyo carácter vagamente oriental y esencialmente onírico se ve reforzado por elementos como las grutas artificiales situadas en uno de sus lados, ofreciendo una visión incomparablemente dramática de la hermosa estructura de cristal y hierro forjado del palacio, o los estilizados árboles que partiendo del fondo atraviesan elegante y verticalmente unas aguas surcadas por peces dorados y orladas de cisnes, patos y gansos de extraños pelajes que parecen estar comunicándose alguna verdad sumamente importante en el más perturbador de los lenguajes.
La calidad casi alpina del sol de invierno madrileño, especialmente en las horas que sirven de última antesala al crepúsculo, parece dotar al lugar de una textura irreal que sin embargo se siente cercana a la verdad oculta del tiempo y las cosas mediante una luz que se adivina palpable y sin embargo intocable por miedo a que, como el más delicado cristal, todo el paisaje se hiciera pedazos al más mínimo roce de cualquier otra cosa que no fuera la mirada.
No importa lo conseguida que esté la fusión entre la instalación expuesta en el Palacio de Cristal y el propio edificio, el visitante no puede jamás escapar a la sensación de que la verdadera obra de arte permanece fuera del recinto, en esa luz prodigiosa que viste espectralmente el parque, bien sea de manera vibrante o amortiguada. De que tal vez sólo ha entrado en el Palacio para poder ver como nunca ha visto, como algo nuevo, no usado ni contemplado nunca antes, no lo de dentro sino lo que queda fuera, saboreando así el estremecimiento que causa la percepción de que jamás ha habido ni habrá ningún arte al margen del valor de la mirada.
La hermosa instalación de Soledad Sevilla Escrito en los cuerpos celestes, que puede visitarse en el Palacio de Cristal hasta el 29 de abril http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/actuales/sevilla.html escenifica de alguna manera gran parte de las condiciones inherentes a un lugar tan privilegiado, tales como la percepción sensorial y emocional de la luz y el espacio, la delicada y abismal tensión ente lo de dentro y lo de fuera, lo visible y lo invisible, lo público y lo privado.
Es un palacio dentro de un palacio en cuyo interior se abre un firmamento morado puntuado por estrellas de las que un telescopio nos diría que no son sino signos lingüísticos tatuados en el vacío de la sobreabundancia del regalo de la luz y sus formas cambiantes. Déjese asombrar por sus metamorfosis cuando alquile apartamentos en Madrid
February 2nd, 2012 by madridblogger | 3 Comments »


















